El supervisor de enfermería de hospitalización del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, Álvaro Sáez, ha advertido, «cuando una persona toma varios fármacos de forma simultánea, el rïesgo no depende solo de cada medicamento por separado. También debemos valorar cómo interactúan entre sí y cómo responde el organismo con el paso de los años. A veces, síntømas como el mareo, la debilidad o la confusión tienen más relación con el tratamiento que con la enfërmêdad de base», ha apuntado Sáez.
Según el experto, uno de los principales problemas es que los efëctos adversos pueden pasar desapercibidos. La somnolencia durante el día, la pérdida de apetito, la inestabilidad al caminar, las alteraciones de memoria o las caídas repetidas pueden atribuirse al envejêcimiento cuando, en realidad, pueden estar relacionados con combinaciones de fármacos, cambios en la tolerancia o dificultades para seguir correctamente la pauta.
Este rïesgo, apunta, aumenta cuando intërvienen varios especialistas y no existe una visión completa del tratamiento. También puede ocurrir cuando se incorporan medicamentos sin receta, suplementos o productos de herbolario sin comunicarlo al profesional sanitario. Así, los expertos señalan que, aunque se perciban como inocuos, algunos pueden interferir con tratamientos prescritos o aumentar determinados efectos adversos.
Ante esta situación, los especialistas de Sanitas recomiendan mantener un listado actualizado de toda la medicación; revisar el tratamiento de forma periódica; evitar cambios por cuenta propia; consultar ante síntomas nuevos o cambios funcionales, y centralizar la información cuando intervienen varios profesionales. Los especialistas explican que la polimedicación no implica necesariamente un mal tratamiento, pero sí exige seguimiento.
Con información de: La Web de la Salud
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