Los delïncuêntês pueden guardar silencio hasta que consiguen que el usuario diga esa palabra; y lo hacen para intentar robärle. También los hay que buscan comprobar si la línea está operativa para lanzar después intentos de ‘spam’ y timos.

En cibercrïmên, el que no corre vuela. Los delïncuêntês siguen buscando medios de conocer mejor los hábitos de los usuarios y de conseguir que piquen en alguna de sus trampas para acabar robándöles datos personales y bancarios. Desde hace tiempo, los crïmïnâles recurren a hacer llamadas telefónicas en las que, a diferencia de lo que ocurre cuando suplantan a empresas o supuestos conocidos, no buscan iniciar ninguna clase de conversación con el usuario si no es necesario.

En algunas, lo único que buscan es que el internauta diga, simplemente, la palabra «sí». Algo que, durante los últimos meses está ocurriendo con mucha frecuencia. Así lo explican expertos en ciberseguridad y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). En concreto, desde el centro avisan de que aunque es habitual responder a las llamadas, simplemente, con un «sí» esta forma de proceder puede generarle problemas ocultos al usuario.

«El simple acto de decir ‘sí’ puede convertirse en una puerta de entrada para una serie de problemas. Al grabar nuestra voz, los estâfadores pueden utilizarla para autorizar transacciones financieras, contratos o incluso falsificär nuestra identidad. Además, las grabaciones de voz también pueden ser manipuladas y utilizadas como evidencia en situaciones que podrían poner en rïesgo nuestra reputación», alêrtan desde la institución.

A continuación, hay dos opciones. En la primera, el estafador puede intentar suplantar a un trabajador de un banco, servicio de venta o atención al cliente. En este caso, el delincuente intentará ganarse la confianza de la víctïma para conseguir toda la información posible sobre esta. En la segunda, lo único con lo que se encontrará el usuario es con el silencio total después de que este diga, simplemente, «sí» al descolgar.

En caso de que no consigan ese «sí» cuando el usuario contesta, los criminales pueden tratar de lograr que lo diga utilizando varias preguntas durante la conversación. Mientras tanto, están grabando todo con alguna aplicación. Más allá de intentar dejar de decir «sí» cuando se descuelga la llamada de un desconocido, los expertos recomiendan colgar inmediatamente la comunicación si notan que no hay respuesta. En caso de que el usuario caiga en la trampa, y diga «sí», lo mismo: debe colgar.

Con información de: La Sexta

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