Una nueva investigación del Instituto Garvan de Investigación Médica y la UNSW Sydney, ambas en Australia, ayuda a explicar por qué las mujeres tienen una probabilidad significativamente mayor de ser diagnosticadas con una enfermëdad autoinmune: una afëcción en la que el sistema inmunitario falla y atäca por error los propios tejidos sanos del cuerpo. Si bien enfêrmêdades como el lüpus afêctan hasta a nueve mujeres por cada hombre, las razones genéticas subyacentes a este sesgo de género seguían sin estar claras.
Ahora, los investigadores han descubierto más de 1.000 interruptores genéticos que funcionan de manera diferente en las células inmunitarias femeninas y masculinas, lo que provøca una mayor actividad general de las vías inflamatorïas en las mujeres. Los avances en las tecnologías de análisis unicelular permiten ahora a los investigadores estudiar células inmunitarias individuales con gran detalle. Este estudio es el primero en examinar las diferencias inmunitarias entre hombres y mujeres con resolución unicelular a esta escala. Estos participantes formaban parte de la cohorte OneK1K, un importante proyecto australiano diseñado para determinar cómo la genética influye en las células inmunitarias individuales a nivel poblacional.
El análisis reveló perfiles celulares distintos entre los sêxØs. Los hombres presentaban mayores proporciones de monocitos, células que actúan como primera línea de defensa inmunitaria, y su actividad genética se concentraba más en el mantenimiento celular básico y la síntesis de proteínas. Por el contrario, las mujeres poseían mayores niveles de células inmunitarias denominadas linfocitos B y linfocitos T reguladores, con una actividad genética fuertemente orientada hacia las vías inflamatorias.
Un sistema inmunitario altamente reactivo siempre está en estado de alêrta máxima; si bien esta vigilancia es excelente para combâtir amênâzas reales, hace que el sistema sea más propenso a sufrïr un «fuëgo amigo» accidëntal cøntra los propios tejidos sanos del cuerpo, lo que provøca enfêrmêdades autoinmunes. Para las personas que padecen enfêrmêdades como el lüpus, estos hallazgos resaltan por qué los tratamientos autoinmunes de uso generalizado podrían no ser efectivos para todos.
La identificación de estas vías genéticas específicas subraya la necesidad a largo plazo de terapias altamente dirigidas, alejándose de los inmunosupresores generales que debilitan todo el sistema inmunitario y avanzando hacia tratamientos que se dirijan con mayor precisión a la manifestación clínica de la enfermedad en cada persona.
Con información de: La web de la salud









