El tamal colombiano, especialmente la variedad del departamento del Tolima, constituye una de las expresiones culinarias más representativas de la gastronomía del país vecino, consumido habitualmente durante los desayunos y en diversas épocas del año. Su elaboración se basa en una masa de harina de maíz precocida sazonada con achiote, comino y caldo, la cual envuelve una combinación de presas de pollo, costilla de cerdo, tocino, papas, zanahorias, arvejas, arroz cocido y huevo duro.  

El proceso de confección exige el marinado previo de las carnes desde el día anterior y la cocción al vapor del paquete, que se sirve envuelto en hojas de plátano previamente suavizadas al fuego y sujetadas con hilo de cocina o pabilo. Para su preparación también se utiliza el tradicional «hogao» o guiso a base de tomates maduros, cebolla larga, ajo y pimentón, elemento que aporta sazón a la estructura del plato.  

La técnica artesanal de empaque y cocción lenta permite mantener la humedad de los ingredientes y conservar los sabores característicos de esta receta regional. Por sus proporciones y variedad de componentes, el tamal tolimense se mantiene como una referencia gastronómica de valor cultural dentro y fuera del territorio colombiano.  

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto cortesía Shutterstock

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