Marc Márquez afronta el Gran Premio de Cataluña con una serenidad poco común. El piloto de Cervera, que ya se sabe prácticamente campeón, no muestra prisa por sellar matemáticamente su noveno título mundial y asegura que lo verdaderamente importante es disfrutar del camino, incluso dejando abierta la posibilidad de que su hermano Àlex vuelva a brillar en el circuito de Montmeló.

El presente éxito de Márquez no es casualidad. Desde que superó la larga recuperación de la fractura de húmero derecho y consiguió hacerse con la Ducati oficial, el ocho veces campeón del mundo ha vuelto a dominar con autoridad el campeonato. Muchos en el paddock reconocen que, una vez recuperado físicamente y con una moto ganadora, era cuestión de tiempo para que retomara el papel de referente absoluto en la categoría reina.

El recuerdo de su debut en 2013 sigue siendo ilustrativo de su trayectoria. Entonces sorprendió al mundo logrando podios históricos y convirtiéndose en el campeón más joven de MotoGP. Doce años después, a los 32, Márquez admite que ya no corre con la misma explosividad juvenil, pero sí con mayor inteligencia y templanza. Según él mismo, su pilotaje ha evolucionado: menos instinto puro y más cálculo, lo que le permite mantener la velocidad y sumar victorias incluso en circuitos que antes se le resistían.

El camino no ha sido fácil. Tras el accidente de 2020 en Jerez, pasó por varias operaciones complejas, incluida una en la clínica Mayo de Estados Unidos, que marcaron un punto de inflexión en su carrera. Decidió dejar atrás la etapa con Honda y apostó por Ducati, donde ha recuperado la magia de sus mejores temporadas. Ahora, con una máquina competitiva y la experiencia acumulada, está a punto de igualar a Valentino Rossi con nueve coronas mundiales, y con la vista ya puesta en el décimo.

Sito Pons, bicampeón de 250cc, lo resume sin rodeos: “A Marc le das una moto ganadora y él hace el resto. Mientras otros se quejan, él se concentra en correr, corregir lo necesario y ganar”. Una frase que sintetiza la esencia de Márquez, el piloto que ha demostrado que la combinación de talento, disciplina y resiliencia puede convertir cualquier desafío en un nuevo capítulo de gloria.

Con información de: SPORT

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