¿Te imaginas sostener en tus manos el cerebro de Einstein? Impresiona solo pensarlo: tener entre tus dedos el órgano que dio origen a algunas de las teorías más importantes de la historia de la Física. Para Marian Diamond, gracias a su investigación con el cerebro del físico alemán, logró demostrar que este órgano posee una plasticidad, es decir, una capacidad extraordinaria que le permite, nada menos, que rejuvenecer.

Estudió en la Universidad de California, en Berkeley, especializándose posteriormente en investigación y análisis del cerebro. Se trataba de un momento en el que se creía que la estructura cerebral no se modificaba después de la infancia.

Hasta casi la década de 1980 llegó uno de los momentos más icónicos de su carrera, que marcó por completo sus aportaciones en este ámbito: Marian tuvo acceso a una de las muestras de tejido cerebral de Albert Einstein. Emocionada, comenzó a estudiar meticulosamente la muestra y, al cabo de poco tiempo, descubrió algo realmente sorprendente: la región del cerebro encargada del razonamiento matemático y la imaginación tenía una cantidad inusualmente alta de células gliales.

Pero, a lo largo de su carrera, Marian fue mucho más que una investigadora prolífica: también se convirtió en una gran docente. Con su característico sombrero y una sonrisa siempre adornando la cara, Marian inspiró a generaciones de estudiantes mientras explicaba algunas de las maravillas del cerebro humano, convencida de que, con los hábitos adecuados, cualquiera sería capaz de mejorar su mente.

Con información de: National Geographic

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