Durante décadas, dormir ocho horas por noche ha sido considerado el estándar de oro para mantener una buena salud. Sin embargo, la medicina del sueño está dando un giro de 180 grados. Según un reciente reporte de *National Geographic*, diversos especialistas en la materia afirman que centrarse únicamente en la duración del descanso ofrece una visión incompleta y obsoleta de lo que realmente significa «dormir bien».

El profesor Daniel J. Buysse, de la Universidad de Pittsburgh, explica que el sueño no debe medirse solo con un cronómetro, sino que debe evaluarse desde una perspectiva mucho más amplia. De acuerdo con los expertos, la salud del sueño se compone de seis dimensiones clave:

Regularidad: Mantener horarios consistentes día a día.

Satisfacción: La percepción personal de haber tenido un descanso placentero.

 Estado de alerta: La capacidad de mantener una buena atención y energía durante el día.

Horario: El momento del día en que se duerme, alineado con el ritmo circadiano.

 Eficiencia: El porcentaje de tiempo que realmente se pasa durmiendo mientras se está en la cama.

 Duración: La cantidad total de horas logradas.

«El sueño es un comportamiento diario que puede modificarse para mejorar el bienestar general, de la misma manera que gestionamos nuestra alimentación o la rutina de ejercicio», señalan los especialistas, invitando a la población a ver el descanso como un hábito activo y maleable.

Por su parte, el doctor Brendan P. Lucey, profesor de neurología de la Universidad de Washington, destaca que, a pesar de los avances tecnológicos para medir el descanso, la experiencia subjetiva sigue siendo el indicador más relevante. En ese sentido, Lucey asegura que una de las preguntas más sencillas y útiles para evaluar la calidad del descanso sigue siendo: *«¿Cómo has dormido?»*.

La conclusión de los expertos es clara: un sueño verdaderamente reparador no se reduce a acumular horas en la cama, sino a mantener rutinas consistentes, despertar con sensación de recuperación y conservar un nivel óptimo de energía para afrontar las actividades cotidianas.

Con información: Caraota Digital 

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