La Organización Mundial de la Salud (OMS), en alianza con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), presentó una iniciativa global destinada a instar a los países a monitorear los efectos de las olas de calor extremo sobre las embarazadas, los recién nacidos y la infancia.
La estrategia contempla el seguimiento sistemático de indicadores clave durante eventos climáticos severos, tales como el aumento en la tasa de partos prematuros, el incremento en la mortalidâd infantil, los casos de bajo peso al nacer y las variaciones en los niveles de asistencia escolar.
La directora de Salud Materna e Infantil de la OMS, Pascale Allotey, enfatizó que este protocolo de vigilancia facilitará la detección temprana de riesgös y la implementación oportuna de medidas de protección para estos grupos vulnerables.
De acuerdo con investigaciones de la entidad, la exposición al calor extremo puede elevar hasta en un 26 % las probabilidades de sufrïr un parto prematuro, en un escenario donde las altas temperaturas que afectan a los recién nacidos casi se han quintuplicado en comparación con los registros de hace dos décadas.
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