Ninguna relación es igual, pero si hay algo que define a las parejas que duran felices por el resto de la vida es su alta resiliencia. A pesar de los conflïctos, de las adversidades, de las piedras que puedan haber por el camino, las parejas que son resilientes no solo superan los problemas sino que, además, se vuelven más fuertes con ellos. En las parejas resilientes sus miembros entienden que cada uno es un individuo libre, con sus opiniones, deseos y expectativas, pero también que la relación es cosa de dos y que no se pueden tomar decisiones unilateralmente.
Ambos se quieren, se respetan y se desean. Las parejas resilientes son muy flexibles a las adversidades de la vida. Se amoldan a cualquier situación que afecte a sus dos miembros. Como si de una goma elástica se tratara, la vida puede poner a prueba la relación, tirar de los novios pero, a pesar de ello, acaban volviendo a una posición de crecimiento y evolución, una posición de amor respetuoso y de armoniosa convivencia.
Es la capacidad que tienen dos personas que se quieren, se desean y quieren tener una vida juntos de superar, adaptarse y superar las dificultades, problemas, crisis y desavenencias producto de la vida en convivencia. Las parejas resilientes saben aprovechar estos inconvenientes, convirtiéndolos no en una fuente de discordia sino en una oportunidad para crecer juntos y, como resultado, fortalecer la relación.
No buscan culpables, sino soluciones. Aceptan que no se va a coincidir en todo. Tienen compromiso real y sincero por entender al otro. No tienen miedo a demostrar emociones. Siempre tienen una actitud positiva frente a la adversidad. Y buscan ser prioridad el uno del otro.
Con información de: Psicólogo y Mente









