Los pequeños gestos pueden decir mucho del carácter de una persona. A lo largo del día tomamos cientos de decisiones, pero algunas de ellas son muy reveladoras. Y no son grandes cosas, sino detalles cotidianos, como dejar el carro de la compra en su sitio, ayudar al mesonero a recoger la mesa, ceder el paso antes de salir del ascensor, ser amable con el personal de servicio.

La psicología ha analizado y estudiado todos estos pequeños gestos que, aunque parecen insignificantes, dicen mucho de tu personalidad. Y las conclusiones a las que han llegado los expertos son impresionantes: estas personas no solo tienen una mayor empatía, sino que podrían obtener mejores resultados en todas las áreas de su vida gracias a una autodisciplina bien trabajada.

Esto hace que el carrito de la compra se convierta en el objeto perfecto para “ver si una persona hace lo correcto sin que ser la obligue, solo por su bondad”, concluía la psicóloga María Esclápez. En los restaurantes aunque el mesonero esté ahí, dispuesto para servirte, tampoco es un esfuerzo superior llevar un vaso a la barra. Pero pocos lo hacen. Esta es otra de esas situaciones en las que la ley no te obliga a actuar, no hay castigo por omisión ni premio por actuar.

Cuando limpias ese vaso de agua que has derramado, dejas la bandeja en su sitio o llevas el carro a su lineal, estás demostrando que eres consciente de los valores que reflejan tus acciones, que actúas con conciencia y no solo por impulsos automáticos.

Con información de: El Español

¿Qué opinas de esto?