Correr un maratón, sin importar tu nivel, es sin duda un desafío largo y exigente. Pero, ¿qué implica exactamente este reto físico para la mente, el cuerpo y, si se me permite decirlo, el alma?
Comenzamos con que realmente adelgazarás. Varios estudios sugieren que se puede perder hasta medio centímetro en el transcurso de un maratón (pero no se asusten, caballeros, esto está puramente relacionado con la médula espinal). Del mismo modo, no subestimes la deshidratación. Si te subes a la báscula inmediatamente después de una maratón, lo más probable es que tengas menos peso después de haber sudado hasta 5 kg de agua en las horas previas. Mantenerse hidratado no solo reduce el rïesgo de náuseas y desmayos, sino que también favorece la recuperación muscular a largo plazo.
Quemarás muchas calorías. Correr un maratón puede quemar hasta 3.500 calorías, dependiendo de tus características corporales, edad y forma física. No te sorprendas si después no te apetece comer, la ciencia detrás de esto se produce un enorme aumento del flujo sanguíneo al corazón y las piernas y mientras nuestro cuerpo se concentra en eso, desactiva funciones menos esenciales, por ejemplo suprimiendo hormonas como la grelina también conocida como la «hormona del hambre.
Con información: BBC









