Al ser naturalmente bajo en grasa y rico en vitaminas, este lácteo permite que la tarta se posicione como un dulce más equilibrado y nutritivo, ideal para quienes buscan disfrutar sin excesos. Su elaboración, basada en la fermentación láctica y un cuidadoso drenaje del suero, da como resultado una cuajada espesa y cremosa que es la base de este ‘legado milagroso’ de la repostería.

Ingredientes:

  • 200 gramos de harina de trigo.
  • 100 gramos de azúcar.
  • 125 gramos de mantequilla fría.
  • Un huevo.
  • 1 kilogramos de queso quark.
  • 200 gramos de azúcar.
  • Un sobre de azúcar de vainilla.
  • Tres huevos.
  • 100 mililitros de nata líquida (crema de leche).
  • Un sobre de pudín de vainilla en polvo.
  • Ralladura de un limón fresco.
  • 200 gramos de mermelada de frutos rojos.
  • Mantequilla.
  • Harina adicional para el molde.
RRSS

Preparación:

En un bol amplio, mezcla la harina con los 100 g de azúcar. Añade la mantequilla fría y trabaja la masa con la punta de los dedos hasta lograr una textura arenosa. En ese punto, incorpora el huevo y amasa rápidamente hasta obtener una bola homogénea. Es vital no amasar en exceso para que no pierda su textura quebradiza; envuélvela en papel film y déjala reposar en la nevera durante media hora. Mientras la masa reposa, preparamos el corazón del pastel. Bate el kilo de quark con el azúcar y la vainilla hasta que la mezcla sea brillante. Ve incorporando los huevos uno a uno, asegurándote de que cada uno se integre antes de añadir el siguiente.

Finalmente, añade la nata líquida, el polvo de pudín de vainilla (que ayudará a dar estructura al hornear) y la ralladura de limón, que aportará ese aroma cítrico tan característico. Mezcla hasta obtener una crema suave y sin grumos. Precalienta el horno a 180°C. Engrasa un molde desmontable y cúbrelo con una fina capa de harina. Extiende la masa fría cubriendo tanto el fondo como los laterales (unos cuatro cm de altura). Vierte la crema de queso con cuidado. Para el acabado, calienta ligeramente la mermelada y distribúyela en pequeñas gotas sobre la crema. Con una brocheta, realiza movimientos en espiral para crear un efecto marmoleado artístico y delicioso.

Hornea entre 60 y 70 minutos hasta que los bordes estén dorados y el centro se sienta firme pero con un ligero movimiento tipo flan. Un truco fundamental para evitar que la tarta se agriete es, una vez terminado el tiempo, apagar el horno y dejar el pastel dentro con la puerta entreabierta durante diez minutos. Después, déjala enfriar totalmente a temperatura ambiente antes de intentar desmoldarla; la paciencia es clave para que la estructura se asiente y la cremosidad sea perfecta al cørte.

Con información de: Recetas

¿Qué opinas de esto?