Las galletas de mantequilla integrales se han convertido en una alternativa casera para quienes buscan opciones más nutritivas sin renunciar al sabor clásico. Esta receta conserva la textura crujiente y el aroma tradicional, pero incorpora ingredientes que aportan fibra, energía sostenida y mejor perfil nutricional.
Prepararlas en casa permite controlar la calidad de los insumos, reducir el exceso de azúcares refinados y evitar conservadores artificiales presentes en versiones comerciales. La base de esta receta es la harina integral, elaborada a partir del grano completo del trigo. A diferencia de la harina blanca, conserva el salvado y el germen, lo que se traduce en mayor contenido de fibra, vitaminas del grupo B y minerales como hierro y magnesio.
Para preparar estas galletas, primero se bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa.
Luego se incorpora el huevo y la vainilla.
En otro recipiente se espolvorea la harina integral con el polvo para hornear y la sal, y se añade poco a poco a la mezcla húmeda.
Se forma una masa homogénea que puede refrigerarse por 15 minutos si está muy blanda.
Se precalienta el horno a 180 °C, se forman bolitas con la masa, se aplastan ligeramente y se colocan en una bandeja con papel vegetal.
Se hornean durante 10 a 12 minutos hasta que los bordes estén dorados.
Al salir del horno, se dejan enfriar sobre una rejilla para que adquieran la textura crujiente deseada.
Este tipo de galletas favorece la digestión, ayuda a mantener niveles estables de glucosa en sângre y genera mayor saciedad. Además, su sabor ligeramente tostado aporta profundidad sin necesidad de aromatizantes.
Con información de: OkDiario









