Durante años, el cemento o el pavimento de asfalto fue la elección casi automática para entradas de casas y veredas. Sin embargo, esa lógica empieza a cambiar con fuerza. Una alternativa de reciclaje, conocida en el ámbito vial, comienza a instalarse como una solución práctica, económica y con ventajas sorprendente por su costo y baja temperatura.
Lo llamativo es que no se trata de un material nuevo ni experimental. De hecho, lleva décadas utilizándose en rutas y caminos en Europa y países norteamericanos. Pero ahora, su llegada al entorno doméstico abre un escenario distinto, donde el ahorro, la estética y el impacto ambiental empiezan a pesar más que nunca en la decisión final.
El RAP, sigla de “Reclaimed Asphalt Pavement”, es un material que se obtiene al remover y procesar capas de asfalto viejo provenientes de calles o vías que llegaron al final de su vida útil. En lugar de desecharse, ese material se recupera, se tritura y se clasifica para volver a utilizarse en nuevas construcciones.
Este sistema no solo evita desperdicios, sino que lo posiciona como uno de los materiales más reciclados del planeta. Su uso reduce la necesidad de extraer nuevos recursos y disminuye el impacto ambiental asociado a la construcción tradicional.
Con información de: La Vanguardia









