El pollo frito estilo Kentucky se ha convertido en uno de los platos más populares de la cocina estadounidense, reconocido por su textura crujiente y su sabor intenso gracias a una mezcla especial de especias.

La base de esta receta está en el marinado del pollo, que se realiza con una combinación de harina y especias como curry, ajo en polvo, cayena, tomillo y eneldo, lo que permite que la carne absorba todos los sabores antes de la cocción.

Uno de los pasos clave es dejar reposar el pollo durante varias horas, lo que garantiza que quede jugoso por dentro, mientras que el rebozado posterior aporta la textura crujiente característica de este estilo, luego, las piezas se pasan nuevamente por harina sazonada antes de freírlas en abundante aceite caliente, cuidando la temperatura para lograr un dorado uniforme sin que el interior quede crudo.

Aunque la receta original se mantiene bajo secreto desde su creación, esta versión casera permite recrear en casa uno de los sabores más icónicos de la comida rápida, combinando técnica, especias y una fritura precisa.

Con información de: Clarín

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