La doctora Marta González-Corró, especialista en microbiota y salud intestinal, insiste en que solemos olvidar su función esencial como órgąno depürador y que «el hígado siempre se ha entendido desde aquí y no se habla de su función detøxificadora, cuando es fundamental». Explica que este órgąno recibe el 75% de su circulación a través del sistema venøso, encargado de transportar los desechos del organismo, mientras que solo un 25% procede de la vía artêrial, que es la que lo nutre. Esta distribución revela hasta qué punto su misión principal es filtrar, transformar y eliminar sustancias, un proceso que no puede entenderse sin tener en cuenta su conexión directa con el intestino y la micrøbiota.
La especialista recuerda que esta relación se activa especialmente durante la digestión. Cuando ingerimos alimentos grasos, la vesícula biliar libera sales biliares para facilitar su procesamiento. González-Corró dice «incluso en aquellas personas que no tienen vesícula el hígado se adapta y si no tienes vesícula cuando comes comida grasa el hígado es capaz de expulsar el líquido, aunque a veces le cueste adaptarse». Este mecanismo demuestra la flexibilidad del órgąno, pero también su vulnërabilidad cuando la micrøbiota está alterada o cuando la dieta es demasiado rica en grasas, azúcares o ultraprocesados.
Con el tiempo, este proceso contribuye al desarrollo de enfêrmêdades hepáticas, trastörnos digestivos y problemas sistémicos como resistencia a la insulïna o alteraciones del sistema inmunitario. La doctora profundiza en cómo pequeños desequilibrios en la micrøbiota pueden desëncadenar procesos inflamatorios que afêctan directamente al hígado. Explica que mantener una micrøbiota diversa y equilibrada es esencial para proteger este órgąno y evitar que la inflamacïón de bajo grado se convierta en un problema crónico.
La relación entre intestino, micrøbiota y hígado es tan estrecha que cualquier alteración en uno de estos elementos repercute en los otros. La autora defiende que cuidar el hígado no consiste solo en evitar el alcøhol o los excësos, sino en adoptar hábitos que favorezcan una micrøbiota saludable: una alimentación rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados; un descanso adecuado; la reducción del ëstrés; y la limitación de sustancias que puedan sobrecargar el sistema detøxificador.
Con información de: Infosalus








