Un nuevo programa piloto de repatriación mutua de migrantes ilegales entre el Reino Unido y Francia entró en vigor este 5 de agosto. El acuerdo, sellado en julio por el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, representa un esfuerzo conjunto para abordar la creciente crisis de los cruces de embarcaciones pequeñas en el canal de la Mancha, que han alcanzado la cifra de 25,000 personas en lo que va del año.

El programa opera bajo un principio de intercambio: por cada migrante que el Reino Unido repatrie a Francia, Londres aceptará a un solicitante de asilo desde territorio francés. Para ser elegible, el solicitante de asilo en Francia no debe haber intentado cruzar previamente el canal y debe demostrar tener lazos familiares en el Reino Unido. Este mecanismo busca crear un flujo más ordenado y gestionado de la migración entre ambos países.

La ministra británica del Interior, Yvette Cooper, calificó el acuerdo de «innovador» y lo describió como «un paso importante para socavar el modelo de negocio de las bandas del crimen organizado» que se benefician de la desesperación de los migrantes. Se espera que las primeras detenciones y repatriaciones se inicien en los próximos días, lo que marcará el comienzo de la implementación práctica de esta iniciativa.

Este acuerdo bilateral es un hito en la política migratoria europea y subraya la voluntad de los dos países de cooperar de manera pragmática para gestionar uno de los desafíos más complejos de la región. Ambas naciones esperan que este programa piloto sirva como un modelo eficaz para futuros esfuerzos de cooperación internacional en materia de migración.

Con información de: EFE

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