No es lo mismo leer mucho que leer bien, del mismo modo que no todos los libros son iguales. Si combinamos estos datos con otros, que nos dicen que la UNESCO estima que apenas el 5% de la población lee un libro al mes o que el 40,3% declara no leer nunca o casi nunca, una cifra constante en la última década, nos encontramos con una situación ciertamente contradictoria.
Nos gusta presumir de que leemos, pero son datos quizás engordados por nuestra propia percepción. Y además, son lecturas de una complejidad mucho menor a la de hace unas décadas. El problema no es que estemos leyendo menos libros: es que los libros que leemos son mucho más simples y fáciles.
Un estudio publicado la semana pasada en la revista iScience asegura que la lectura se ha desplomado un 40% en los últimos 20 años. La lectura lleva disminuyendo desde la década de 1940, pero los investigadores calificaron de “sorprendente” la magnitud de este último descalabro, superior al 3% anual. Especialmente porque el estudio definía la lectura de forma amplia, incluyendo libros, revistas y periódicos en formato impreso, electrónico o audio.
Jill Sonke, coautora del estudio y profesora de Política Cultural en la Universidad de Stanford, sugiere algunas posibles explicaciones, en conversación telefónica. “Puede que se deba al aumento del uso de las redes sociales y otras tecnologías, o al mayor tiempo dedicado al trabajo debido a la presión económica”, explica. En resumen: el móvil y el trabajo matâron al libro. Y esto es un mal negocio, avisa Sonke, pues leer “puede mejorar la salud y el bienestar”, algo que difícilmente se puede conseguir pasando la tarde en la oficina o revisando TikTok.
La evidencia de esta afirmación es limitada, pero prometedora. Una revisión de cinco estudios llegó a la conclusión de que leer puede influir positivamente en el estado de ánimo y el bienestar, resaltando que los beneficios emergen sobre todo cuando hay reflexión y discusión. En ese sentido, los clubs de lectura se convertirían en una receta perfecta, al combinar esta reflexión con conexiones sociales.
Con información de: El País









