Tu hermano o hermana es la persona con la que has crecido. Por lo general, puedes haber vivido un contexto familiar similar, enfrentado desafíos comunes y acompañado, aunque haya sido de forma involuntaria, en las etapas claves del desarrollo.

Tu hermano, por lo general, es la única persona que te conoce cuando eres niño, adolescente, adulto y anciano. Puede estar ahí en cada una de esas etapas, y eso hace que la relación sea intensa, pero también compleja. La pregunta es, ¿por qué entonces hay quien se aleja para siempre de sus hermanos? El psicólogo José Martín del Pliego nos da las respuestas.

Durante la infancia las peleas entre hermanos son el pan de cada día. Tu hermano es esa persona con la que practicas los límites, la persona que te hace darte cuenta de que no eres el centro del universo, como pareces ser para papá y mamá. Hay un ‘otro’, y se llama hermano. Un ‘otro’ con el que tienes que compartir, negociar, pelear y que no siempre está de tu lado. Un ‘otro’ referencial.

El primer problema, por tanto, es crecer en un hogar desestructurado. En hogares con falta de estructura, explica el psicólogo, “estos vínculos son muy débiles porque no se han formado en el momento adecuado o nunca lo han hecho”.

Es posible que haya ciertos asuntos no resueltos con el hermano que queden grabados para siempre en la memoria emocional, pequeños rencores que con el tiempo germinan y acaban convirtiéndose en colosos de odio. “A veces las relaciones se debilitan simplemente porque tenemos una forma tan diferente de ver el mundo que no nos sentimos nada conectados a nuestro hermano”, explica el experto, “como si no tuviéramos nada que ver con él”. En este caso, señala, no hay conflicto, pero sí distancia.

Con información de: El Espectador

¿Qué opinas de esto?