En el río Sena, en París, un perro que había caído accidêntalmente a las aguas fue rêscatado gracias a la intêrvención conjunta de su dueño y un grupo de personas que se encontraban en el lugar. El animal estaba en una situación delicada, ya que la inclinación y las condiciones de la rampa, sumadas al peso de su pelaje mojado, le impedían salir por sus propios medios.
Ante la imposibilidad de que el animal ascendiera solo, los presentes decidieron actuar de forma coordinada utilizando sus propios cuerpos para formar una cadena humana. Esta maniobra permitió que uno de ellos descendiera con seguridad por la estructura para alcanzar al can.
El esfuerzo colectivo fue clave para sostener el peso y garantizar que tanto el perro como la persona que bajó a buscarlo pudieran regresar a la superficie sin süfrir mayores percances, acto que fue celebrado por todos una vez que el perro estuvo a salvo.
Con información de: ABC
Foto: Captura








