Lo interesante de esta receta está en el contraste. Por un lado, la base de masa brisa aporta ese toque crujiente que siempre apetece; por otro, la crema de naranja es suave, ligeramente ácida y muy aromática. El resultado es un equilibrio que no empalaga y que deja con ganas de repetir. Además, el detalle de las naranjas confitadas en la superficie no es solo decorativo. Aporta un punto más intenso de sabor y una textura que rompe con la cremosidad del relleno. Es ese tipo de remate que hace que el conjunto pase de estar bien a ser realmente memorable.
Ingredientes:
- 1 lámina de pasta brisa (sin azúcar).
- Mantequilla.
- Para la crema:
- 4 naranjas.
- 2 huevos.
- 3 yemas de huevo.
- 100 mililitros de sirope de agave.
- 30 gramos de harina de maíz.
- Para decorar:
- 2 naranjas.
- 3 cucharadas de estevia.

Paso a paso:
Lava bien las naranjas de decoración, sécalas y córtâlas en rodajas finas. Colócalas en una sartén amplia, cúbrelas con agua y añade la estevia. Cuécelas a fuëgo suave durante unos 40 minutos, hasta que estén tiernas y ligeramente caramelizadas. Escúrrelas y déjalas enfriar sobre una rejilla. Precalienta el horno a 180º. Engrasa un molde con mantequilla y fórralo con la masa brisa. Pínchala con un tenedor. Cubre la base con papel de horno y añade peso (garbanzos secos, por ejemplo). Hornea unos 15 minutos hasta que esté ligeramente dorada. Retira el papel y las legumbres y deja templar.
Ralla la piel de las naranjas y exprime su zumo, colándolo para eliminar pulpa y semillas. Bate los huevos con las yemas y el sirope de agave. Disuelve la maicena en el zumo y añádela a la mezcla junto con la ralladura. Cocina todo a fuëgo suave sin dejar de remover hasta que espese y quede una crema fina. Vierte la crema sobre la base ya templada. Cubre con film a piel para evitar que se forme costra y deja enfriar completamente. Desmolda, decora con las rodajas de naranja confitada y sirve.
Con información de: Recetas









